Del Barro al Pensamiento, un resumen evolutivo de lo que hoy conocemos

 

"De una mota de barro a un Dios en potencia,
de una célula ciega al alma que ve;
hemos subido por la escala de la existencia,
dejando atrás lo que el rastro fue".
— Langdon Smith

    Hablar de evolución en un sentido lineal no es correcto. Ha sido una forma fácil y muy gráfica de mostrar un esquema evolutivo humano, pero está muy alejada de la realidad. Cada día se producen más hallazgos que añaden una rama nueva al árbol filogenético de nuestra estirpe: hay ramas que han conducido a otras y ramas que han resultado ser callejones sin salida. ¿Por qué estamos hoy en la Tierra todas las especies que la habitamos? Se combinan factores como el azar, la adaptación y la selección natural. Las especies que mejor se adaptaron a sus entornos durante los millones de años que lleva la vida sobre la Tierra sobrevivieron y sus genes fueron transmitiéndose; otras quedaron truncadas y dejaron de existir.

    El clima, a su vez, ha condicionado en muchas ocasiones la supervivencia y, relacionado con ello, la alimentación ha sido también un factor clave en las extinciones. Al menos cinco extinciones masivas han dejado nichos vacíos que otras especies, las que lograron sobrevivir, supieron ocupar para prosperar entre las cenizas. La vida, en todas sus acepciones, ha ido tejiendo un mosaico del que tú y yo formamos parte hoy día sin que el hilo se haya roto en momento alguno. De lo contrario, no estaríamos aquí.

    Hasta 2025 se han identificado cerca de 2,2 millones de especies de animales y plantas en nuestro planeta, pero se estima que puede haber aproximadamente 8,7 millones. Aun así, el último informe Planeta Vivo de 2024 advierte de que estamos perdiendo incontables especies, antes incluso de que sepamos que existen. Y esto es achacable a nosotros; no hay que buscar más allá.

    La taxonomía utiliza una jerarquía de niveles para clasificar a los seres vivos:

  • Dominio: Bacteria, Archaea y Eukarya.
  • Reino: Divide los dominios (Eukarya, por ejemplo, está compuesto por Animalia, Plantae, Fungi y Protista).
  • Filo: Agrupa a los organismos (p. ej., Chordata, que poseen columna vertebral o precursor).
  • Clase: (p. ej., Mammalia, dentro de los cordados).
  • Orden: (p. ej., Primates, dentro de los mamíferos).
  • Familia: Agrupa características similares (Hominidae).
  • Género: Primer nombre en la clasificación (Homo).
  • Especie: Individuos que pueden reproducirse entre sí y tener descendencia fértil (sapiens).

    La separación del linaje que dio origen al ser humano, por un lado, y al chimpancé, por otro, se estima que ocurrió hace entre 5 y 7 millones de años como una divergencia gradual, no repentina. Aun así, compartimos el 98,8 % de nuestro ADN con chimpancés y bonobos. Esas primeras especies que divergieron hacia nuestro linaje aún no eran humanos como nosotros, pero tampoco eran chimpancés. Sahelanthropus tchadensisOrrorin tugenensis o Ardipithecus ramidus son los tres candidatos principales (vivieron hace aproximadamente 7, 6 y 4,4 millones de años respectivamente).

    Aquello que consideramos nuestro principal signo evolutivo para diferenciarnos del resto de la vida, el cerebro, no fue curiosamente lo primero en evolucionar, sino que antes nos hicimos bípedos. Caminar a dos patas es más eficiente y consume menos energía para desplazamientos largos. El cambio paulatino de selva a sabana fue fundamental para que esa adaptación al bipedismo se consolidase como la mejor para ese tipo de terreno. La menor exposición del cuerpo a los rigores del sol y, fundamentalmente, la liberación de las manos, nos hicieron llegar hasta donde hoy estamos. También es notorio reseñar que el bipedismo estrechó la pelvis, lo que provocó que los partos fueran más complejos, obligando a nacer antes de tiempo y generando una dependencia del grupo que nos hizo más sociales.

    Australopithecus anamensis fue de los primeros homínidos descubiertos con estas características morfológicas. El centro de gravedad ya está fijo; la pala de la cadera no mira hacia atrás, sino hacia el lado, permitiendo al músculo glúteo abducir la cadera y caminar erguidos sin balancear el tronco, lo que supone un gran ahorro de energía. Coexistieron varias especies de Australopithecus (africanusafarensis...), que llegaron a escindirse en otra rama: los parántropos, con un gran aparato masticador.

    Pero la evolución del cerebro asociada al uso de herramientas nos condujo hasta el primer individuo del género Homo: el Homo habilis. Este ya usaba tecnología olduvayense (Modo 1) para carroñear carne. En convivencia con esta especie situamos al Homo ergaster, con un diseño corporal claramente moderno, mayor capacidad craneal y tecnología achelense (Modo 2). En esta etapa comenzamos a perder el vello corporal y a sudar para recorrer grandes distancias. El mayor consumo de carne permitió un tubo digestivo más corto, reconduciendo esa energía hacia el desarrollo cerebral.

    La salida de África la realizó H. ergaster hacia Asia, donde se les conoce como Homo erectus. Por otro lado, el hallazgo en Atapuerca del Homo antecessor (hace unos 850.000 años) lo sitúa como la especie más antigua confirmada en Europa. Posteriormente, el Homo heidelbergensis surgió como ancestro de los neandertales en Europa y de nuestra especie, el Homo sapiens, en África (hace unos 300.000 años).

    Nuestra especie superó cuellos de botella genéticos, como la erupción del volcán Toba, y en su expansión se encontró con el homínido de Denisova en Asia y con los neandertales en Europa. Estos últimos se extinguieron hace unos 40.000 años, dejando el territorio a nuestra especie, no sin antes producirse hibridaciones de las que aún portamos carga genética. Finalmente, alcanzamos América; aunque la teoría Clovis habla de hace 13.000 años, nuevos hallazgos en Chile o EE. UU. sugieren presencia humana hace 18.000 o 23.000 años.

    Es muy posible que, mientras termino este resumen, un nuevo fósil esté a punto de ser desenterrado para proponer una nueva perspectiva. De lo que se conocía a principios del siglo XX a lo que sabemos hoy existe un abismo, y lo que descubriremos en el próximo medio siglo seguramente romperá muchos de los paradigmas actuales. Sirvan estos esquemas para no dejar en el olvido la fascinante historia evolutiva que hoy nos define.

 

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