Otoño
Hoy he querido acudir a uno de esos rincones recónditos y ocultos de la montaña para sumergirme en el otoño que comienza a lucir sus incipientes galas. Un cambio en la climatología ha sido la llave para que la estrenada estación exponga sus atributos ocultos abriendo la puerta para que entre con fuerza en la montaña cantábrica. Mis primeros pasos por la senda captan los sonidos otoñales, tanto el del evocador petirrojo cuyo susurro acompaña y pone la banda sonora a los días nublados y ocres, como el --no tan lejano como quisiera-- estruendo de los disparos que rugen en la montaña como un león en la selva, dejándola después en perfecto silencio. Sólo mi llegada al arroyo que entona su rumor bajo el hayedo entonando una sinfonía dorada por el inminente atardecer, es capaz de atenuar hasta silenciar, el clamor sangrante de la muerte que aterroriza el valle con su latigazo traicionero. En la expuesta senda, donde el valle a...