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bienvenida de nuevo, primavera!

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      Hoy he escuchado trisar a la primera golondrina que, con sus alegres notas, parece dar por finalizado el invierno mientras vigila desde el tejado el aparente jugueteo de los colirrojos ejecutando danzas que, en su particular semiótica, no son otra cosa que enfrentamientos territoriales. No voy a permitir hoy que la zoosemiótica se inmiscuya en el ideal tan humano de naturaleza virtuosa, tierna o amable, sólo quiero disfrutar de ello sin pensar, dejarme llevar por la música de la balada sin que la amarga letra me aflija; ya vendrán otros momentos donde la realidad me atormente. Un herrerillo se posa un instante en la aún vacía, pero siempre espinosa, rama del rosal, huyendo enseguida ante el incesante ajetreo de los colirrojos sobrevolando las primeras margaritas y dientes de león que florecen en el prado.     El día me invita a acercarme al cielo para despedir la jornada sumergiéndome en el crepúsculo y hacia sus confines me dirijo. Camino por ...

Montaña y soledad

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 Quiero volver rápido al mundo de fantasía, al mundo soñado y dejar atrás el anterior post que narra ese mundo real que nos sumerge en la penumbra de la sinrazón humana, pero no seré yo quien escriba, sino un alpinista, escritor y fotógrafo pictorialista italiano que vivió entre finales del XIX y principios del siglo XX, que logró alejar a la fotografía de la simple documentación para elevarla a las bellas artes. Escribió Guido Rey lo siguiente:    “Marchar a pie, solo, antes de que despunte la aurora y, en la penumbra del valle, subir un sendero que conduce nuestros pasos sin fatiga y lleva rápidamente a la altura. Sentirse consciente sin necesidad de mirar, de que del cielo nos llega por doquier la luz, en grandes oleadas, bañando las cumbres una a una, descendiendo por todos los precipicios, penetrando en todas las gargantas… Al fin desciende la luz al fondo, halla el río y lo enciende de improviso en centelleos de plata, poniendo sonrisas en todo el valle. Ascender as...

Un paréntesis en la naturaleza. Recordando el 11-M

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  “Cuando la vida es más terrible que la muerte, entonces el valor más auténtico está en atreverse a vivirla”. Sir Thomas Browne, escritor inglés del siglo XVII. Con todo mi respeto hacia quienes sufrieron y aún hoy siguen siendo víctimas olvidadas del atentado.     Era tal día como hoy del año 2004 cuando, por la mañana temprano, me encontraba conduciendo de camino al trabajo. La emisora que habitualmente escuchaba durante la hora de atasco que hacía de puente entre mi domicilio y mi estancia laboral comenzó a narrar unas explosiones que se estaban sucediendo en la capital, sin saber precisar qué era y dónde se estaban produciendo. Recuerdo haber sorteado el atasco y a toda prisa acudir a mi puesto laboral. La confusión era enorme cuando entré en la comisaría donde estaba destinado en ese momento de mi vida profesional. Por la emisora de mi distrito se escuchaba a los compañeros que habían estado de noche quienes, junto a los primeros en entrar por la mañana, se enc...

Pre-Primavera

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  "Se apaga el  oropel  sobre la cumbre, y el fuego es solo un  sueño  que se olvida; la nieve, en su  morada  mansedumbre, guarda la  nostalgia  de la vida. Los azules avanzan, son legión, mientas el alma, en este manso duelo, busca en cada  vellón  de su ilusión, un rastro de luz que baje del cielo. Se funde la  quimera  en el abismo, el frío es un abrazo de  zafiro , y el hombre, frente al sol, es él mismo perdido en el confín de un suspiro." IA     Han vuelto ya los colirrojos a revolotear por el patio. Primer aviso de que la estación que asociamos con la noche empieza a mostrar las primeras luces del alba. La temperatura asciende, el sol brilla por el día mientras las noches glaciales aún reservan amaneceres cargados de nostalgia invernal.     Se ven los primeros himenópteros posándose para libar de las pequeñas flores moradas que brotan del césped. Las lagartijas tr...

La mirada salvaje de la naturaleza

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    " Era la sabiduría magistral e incomunicable de la eternidad riéndose de la futilidad de la vida y del esfuerzo de vivir. Era lo Salvaje, lo salvaje del Norte de corazón helado ". Jack London     Allí está, posado en una rama del enorme cedro del Líbano del Campo Grande. Fija con desdén su mirada en mi silueta lejana, mientras trato de captar en mi cámara fotográfica su figura con las últimas luces de la tarde. En seguida vuelve a su duerme/vela, entornando nuevamente los espejos del alma, que cesan su centelleo, y que sólo abre cuando escucha el aleteo de una bandada de palomas que huyen asustadas de algo que yo no percibo, para nuevamente cerrarlos y volver a su descanso. Quién me iba a decir que iba a poder ver, y además fotografiar, a tan espectacular ave en un parque urbano de mi ciudad.     Desde la distancia y con las sombras ya cerniéndose, no pude ver la mirada del ave hasta que no revelé los raw de mi tarjeta. Sus ojos rojos fijo...

Aprovechando San Valentín... Lo que no sale en las películas románticas

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  "Quien lucha con monstruos debe ver que no se convierta a su vez en un monstruo. Y si miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti." Nietzsche     Se inicia con la vista, quizás continúe con el oído, pero la mirada es quien inicia el sendero hacia el abismo.     El sentido de la vista es el que empieza a dar las primeras señales de alarma al cerebro, activando una red sensorial que a su vez activa a ese panel central el cual, para protegerse, emite señales acústicas en forma de pensamientos que resuenan como una voz de alarma en la mente para difuminar los sueños y volver al pragmatismo de lo imposible. Hasta aquí puede funcionar el mecanismo de autoprotección si con él se aísla al resto de los sentidos. Pero de repente puede suceder que el oído tome partido en el juego. Estamos perdidos. Una vez que estos sentidos se aúnan, la señal que llega al cerebro empieza a apagarse, se disipa mientras un mensaje onírico empieza a co...

Un paseo por el bosque invernal

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      Revelar el raw de las fotos del fin de semana es evocar los momentos en los que la parte más viva y móvil de la naturaleza optó por posar unos instantes ejerciendo de modelo. Al pulsar el botón del obturador se detiene el tiempo guardando para siempre el instante que uno acaba de vislumbrar; en cada pulso hay un nuevo gesto, un movimiento insólito, original, que me llevaré a casa para revivir una y otra vez ese intervalo y todos los que anteceden o siguen a la imagen captada.     El manto de nieve que dejó la noche desaparece ante el empuje del sol que parece querer preparar a la tierra para la primavera. Son los avisos de la estación aún mediada, un ensayo para que la montaña sepa que no queda mucho para despertar de su letargo invernal.     El bosque invernal es un sepulcro blanco donde reina el silencio, sólo roto por el graznido de algún córvido que lo sobrevuela. Pero un poco más abajo, en el valle, el día claro ha dejado ...