Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como montaña palentina

SEPTIEMBRE

Imagen
      Mediada la tarde detengo mi paseo para ver de nuevo al gato en su entorno, patrullando a sus anchas el prado o descansando. No sé si me ve y me ignora, o si mi sigilo y ubicación me hacen invisible, pero a unos veinte metros de mí puedo verle sentado, con aparente indiferencia, hasta que se levanta con toda calma y sale de la sombra que le cobija, moviéndose hacia el césped irradiado por un sol tardío que ya va declinando hacia el horizonte. Se detiene a pocos metros iluminado por el oro viejo del atardecer, queda inmóvil con una de sus patas doblada hacia arriba y el único y suave movimiento pendular de su cola. Acto seguido realiza un movimiento súbito hacia delante con un salto y cae revolcándose sobre la hierba. Aún tumbado levanta su cabeza de manera tímida, fija su mirada hacia un lado y otro con cierto aire de resignación comprobando que nadie ha visto su fallo, se levanta y, como si nada hubiera sucedido, echa a andar nuevamente hacia la sombra que dibu...

SOLEDADES. Primer día

Imagen
      El verano empieza a mostrar fatiga. Los frutos otoñales ya despuntan en las ramas y la fauna asociada se empieza a mostrar tras un verano tórrido donde la gente ha llenado muchos de los parajes naturales que cobijan a nuestra fauna. Hoy, último día de agosto, la montaña parece haber recuperado la normalidad que perdió durante los meses del estío. Hoy no he encontrado ninguna masa humana recorriendo los senderos, atascando los accesos a espacios protegidos o lugares de interés natural o paisajístico. Estoy solo, disfrutando de un aislamiento buscado para poder concentrarme en lo que me dice la naturaleza, no en el ruido de la masa vulgarizando el entorno.     No es malo que el ser humano se interese por el medio natural, que quiera escapar de sus entornos urbanos para perderse entre la arboleda o recorriendo el pequeño sendero que va en paralelo al arroyo. Es una conducta que nos debe de hacer reaccionar para crear en nuestros entornos más próxi...

Una jornada por los prados

Imagen
  "La flor del narciso mira al estanque, se mira a sí misma con ojos de oro; el agua suspira, se agita y se escapa, mientras la flor se deshace en su lloro. Así es mi amor, que a tu alma se asoma, buscando el reflejo que nunca me das; tú fluyes constante, belleza de hielo, y yo, exánime y solo, me quedo detrás. ¡Qué tarde ha llegado este brillo a mi vida! ¿De qué sirve el oro si el tallo está roto? Me asedia la sombra de tu amor esquivo, narciso que muere en un mundo remoto." Henrich Heine       Con las primeras luces del día, en el prado que colinda la casa y asomado a través de la ventana, veo picotear en la hierba a dos camachuelos y un jilguero. Bajo corriendo (es un decir) a por la cámara y, ya pertrechado con ella, observo que aún siguen afanados en su sustento cuando, con toda cautela y sigilo, trato de abrir la ventana. Al asomarme de nuevo, ya con la cámara y oculto tras el muro, han desaparecido. Aguardo unos minutos, pero no regresan. ...

bienvenida de nuevo, primavera!

Imagen
      Hoy he escuchado trisar a la primera golondrina que, con sus alegres notas, parece dar por finalizado el invierno mientras vigila desde el tejado el aparente jugueteo de los colirrojos ejecutando danzas que, en su particular semiótica, no son otra cosa que enfrentamientos territoriales. No voy a permitir hoy que la zoosemiótica se inmiscuya en el ideal tan humano de naturaleza virtuosa, tierna o amable, sólo quiero disfrutar de ello sin pensar, dejarme llevar por la música de la balada sin que la amarga letra me aflija; ya vendrán otros momentos donde la realidad me atormente. Un herrerillo se posa un instante en la aún vacía, pero siempre espinosa, rama del rosal, huyendo enseguida ante el incesante ajetreo de los colirrojos sobrevolando las primeras margaritas y dientes de león que florecen en el prado.     El día me invita a acercarme al cielo para despedir la jornada sumergiéndome en el crepúsculo y hacia sus confines me dirijo. Camino por ...

Pre-Primavera

Imagen
  "Se apaga el  oropel  sobre la cumbre, y el fuego es solo un  sueño  que se olvida; la nieve, en su  morada  mansedumbre, guarda la  nostalgia  de la vida. Los azules avanzan, son legión, mientas el alma, en este manso duelo, busca en cada  vellón  de su ilusión, un rastro de luz que baje del cielo. Se funde la  quimera  en el abismo, el frío es un abrazo de  zafiro , y el hombre, frente al sol, es él mismo perdido en el confín de un suspiro." IA     Han vuelto ya los colirrojos a revolotear por el patio. Primer aviso de que la estación que asociamos con la noche empieza a mostrar las primeras luces del alba. La temperatura asciende, el sol brilla por el día mientras las noches glaciales aún reservan amaneceres cargados de nostalgia invernal.     Se ven los primeros himenópteros posándose para libar de las pequeñas flores moradas que brotan del césped. Las lagartijas tr...

Un paseo por el bosque invernal

Imagen
      Revelar el raw de las fotos del fin de semana es evocar los momentos en los que la parte más viva y móvil de la naturaleza optó por posar unos instantes ejerciendo de modelo. Al pulsar el botón del obturador se detiene el tiempo guardando para siempre el instante que uno acaba de vislumbrar; en cada pulso hay un nuevo gesto, un movimiento insólito, original, que me llevaré a casa para revivir una y otra vez ese intervalo y todos los que anteceden o siguen a la imagen captada.     El manto de nieve que dejó la noche desaparece ante el empuje del sol que parece querer preparar a la tierra para la primavera. Son los avisos de la estación aún mediada, un ensayo para que la montaña sepa que no queda mucho para despertar de su letargo invernal.     El bosque invernal es un sepulcro blanco donde reina el silencio, sólo roto por el graznido de algún córvido que lo sobrevuela. Pero un poco más abajo, en el valle, el día claro ha dejado ...

El cajón de los sueños olvidados

Imagen
      170… 150… 140… La fatiga aún impone su ritmo en mi corazón, cuyos latidos se apaciguan mientras en el horizonte se aprecia un calmo atardecer que ninguna imagen captada por dispositivo alguno podría siquiera igualar: un cielo carmesí revela con sus pinceladas la agonía del crepúsculo, anunciando la inminente llegada de la noche; las montañas emergen como islas en un océano de nubes y el llameante sol, sofoca su fuego hundiéndose con parsimonia hasta ocultarse tras el imaginario piélago del horizonte que evoca ese mar onírico de densos celajes.     La voz de la montaña resuena en el paisaje. Al bramido del encelado ciervo responde otro desde la lejanía y otro más, cuyo berrido retumba muy cerca de donde yo estoy situado, sentado en una roca que, sin buscarlo, oculta mi silueta confundiéndome con el paisaje. Mi respiración va recobrando el ritmo pausado al que invita este atardecer pese a que el sudor no cesa. A unas pocas decenas de metros puedo...

BULLICIOSO DESPERTAR PRIMAVERAL

Imagen
      “Pero a las cinco de la mañana, la madre naturaleza pulsó un botón y el mundo se volvió loco: Todo bendito pájaro, animal y, a juzgar por el sonido, caimán luchó contra todos los demás para hacerse oír. (…) Era otra putada que tenía el campo. El condenado empezaba demasiado temprano”. Fragmento extraído de SNUFF, una novela del Mundodisco de Terry Pratchett.     Si bien la primavera entró hace unas semanas, su influjo casi no se ha percibido aún debido a una sucesión de borrascas que no cesan de solaparse. Apenas han brotado los amarillos narcisos en los prados, y ni siquiera habían llegado las primeras golondrinas a la montaña palentina. Hasta hoy.      Despierto un 4 de abril con el incesante bullicio primaveral pese a haber amanecido un día lluvioso y frío. Ayer, al llegar tras una semana de ausencia, ya vi las primeras golondrinas salir del nido que cada año ocupan bajo el sobrado. Una semana antes la nieve había estad...

El invierno llega cuando menos lo esperas

Imagen
      Escribía una vez que entraba en el otoño de mi vida, en una especie de crisis laboral y existencial. Ingresaba en la cuarentena y nada me había salido bien, o al menos como esperaba. Finalizaba el relato con una imagen narrada: el final de la película protagonizada por Paul Newman “Distrito apache, el Bronx”.     Creo que desde entonces, hace ya una década, la nostalgia me había impedido volver a ver la película. Hasta hoy.     Si por aquél entonces empezaba el otoño, hoy he alcanzado metafóricamente finales de noviembre. Ya he visto las primeras nieves y sufrido las heladas que preceden a un invierno que ya comienzo a atisbar mientras veo cómo se desmorona el endeble entramado que había construido para poder guarecerme. Termina noviembre y en el bosque no queda leña que apilar para pasar el invierno. Ni siquiera queda ya bosque, pues la dura cuesta final me ha depositado en un yermo páramo donde los rigores de la estación se a...